Vidas que trasciende: Gilberto Ramírez “Llevando el negocio familiar de lo tradicional a lo moderno”.

Nació y creció en el ambiente del negocio de la carnicería, hasta hace 8 años trabajo al amparo del negocio familiar, después de consensarlo bien con su esposa, decidió emprender el vuelo y formar su propia empresa, aunque el principio no fue fácil, en la actualidad bajo un esquema organizado y programático de trabajo, se esfuerza por construir su propia cadena de carnicerías.

Orígenes

Gilberto Ramírez Palacios proviene de una larga estirpe de carniceros, hijo, nieto y bisnieto de personas que hicieron de la carnicería más que un oficio, una forma de vida. Hijo de Inés Palacios y Gilberto Ramírez, tercero de cinco hermanos, hoy en día jefe de familia y propietario de su propio negocio: “La Esperanza Carnicerías”.

Gilberto y su esposa tienen entre sus cualidades ser ahorrativos,  cuando llegó la hora de independizarse, sabían que tenían que invertir en un negocio propio pero desconocían a que ramo apostar sus ahorros y su futuro, llegaron a pensar en un depósito de cervezas, en ese tiempo estaban de moda los Moledoramas, pero hubo una persona que les regalo este concejo, “si conocen el negocio de la carnicería porque no se dedican a lo que saben hacer mejor”.

La joven pareja no tuvo tantos problemas económicos, el verdadero reto fue aclientarse, darse a conocer, que las personas reconocieran su trabajo, por ellos mismos y no por ser la extensión del negocio de su mamá.

Retos y consecuencias de su independencia

“Estábamos acostumbrados a medio ayudar, cuando estas solo te das cuenta que uno no trabajó tanto ayudando a los padres, cuando estas solo y no hay quien te ayude, quien te eche la mano, te das cuenta que en realidad no hacías tanto como pensabas”.

Aunque al independizarse conocía perfectamente el negocio de la carnicería, no fue un principio fácil, acostumbrado a mandar y supervisar a los trabajadores de la familia, fue difícil hacerse a la idea de trabajar al 100%, el primer reto en su nueva aventura, despertarse a las 4 de la mañana.

“Como no tenía vehículo para ir a buscar mi carne, dependía del trabajador de mi mamá, él acostumbrado a madrugar, me hacía el favor de pasar por mí y despertarme, muchas veces me quede dormido y tuve que esperar a que regresará por ir por mi carne y empezar a trabajar”.

Como cualquier madre que ve los primeros esfuerzos de sus hijos por salir adelante, Inés Palacios le facilitó un lugar para iniciar su trabajo, aunque Beto como es conocido por sus familiares y amigos, tuvo que lidiar con las filtraciones y la falta de luz, “fue difícil acostumbrarme a ser responsable, no había nadie que hiciera el trabajo por mí”.

El principal problema de Beto fue cambiar la mentalidad,  estaba acostumbrado a trabajar, tenía el conocimiento para desempeñar el oficio, el deseo de salir adelante, sin embargo lo complicado fue aceptar que no había nadie que lo ayudara y que tenía que hacer las cosas por sí mismo, esto le llevo aproximadamente dos años, tiempo en el que trabajo para darle sentido a su vida, a su nuevo trabajo, en el que se impuso un objetivo, una razón para trabajar más allá de la motivación económica, durante este tiempo encontró el “porque” trabajar al 100%

“Cuando empecé a trabajar solo, era temporada de lluvias, a las 4 de la mañana tuve que trabajar entre la lluvia y el frio de la madrugada, mientras veía como el resto de las personas dormían tranquilamente en la comodidad de su hogar, tuve que cambiar esa mentalidad la decisión la había tomado yo, desde el principio sabía que no iba a ser sencillo pero tenía que salir adelante”

La competencia

“Siempre ha habido competencia, siempre, como comerciantes y microempresarios que somos, tenemos que estar preparados para enfrentar las nuevas compañías o nuevas forma de venta que llegan a Tuxtepec”

Beto como la mayoría de los comerciante de este giro, saben que es difícil competir contra los precios que ofrecen estas empresas, sin embargo si lo pueden hacer en calidad y servicio, “Aquí en La Esperanza Carnicerías por eso hemos buscado un nuevo concepto para darle a nuestros clientes el servico que merecen con carne de calidad, carne fresca”.

Asimismo, Gilberto Ramírez tiene la certeza que hay clientes para todos, “en general las taquerías compran carnes frías, pero las amas de casas tratan de consumir carne fresca, las personas que viene de las comunidades son muy especiales para comer, no te comen carnes frías, es rara quienes la consumen, te compran carne fresca, es lo que les gusta, ellos no te preguntan el precio, te pregunta si es carne fresca”

Por esta razón, el propietario de La Esperanza Carnicerías está seguro que las carnicerías, de antes, “las carnicerías tradicionales, no están en peligro de desaparecer y prueba de ello, destacó, es la carnicería el Torito, ubicada en Oaxaca, la capital del Estado, donde los clientes hasta hacen fila para poder comprar la carne, y no es una cadena, tampoco una empacadora, es la calidad de la carne lo que la hecho famosa”

De lo tradicional a lo moderno

“Tuxtepec es una ciudad que va creciendo y con ello han llegado a Tuxtepec, nuevas empresas, negocios, tiendas de conveniencia y por eso decidimos darle otro aspecto a nuestro negocio, darle un plus, una imagen atractiva, La Esperanza Carnicerías, es un proyecto, trabajamos para consolidarlo y convertirlo en una cadena para estar más cerca de nuestros clientes, para ello hemos fundamentado su crecimientos en los pilares de atención, calidad e higiene que son los principios bajo los cuales trabajamos”

“Somos una carnicería tradicional que se empeña en darle la mejor atención al cliente, hacerlo sentir cómodo y darle la atención que merece, somos una carnicería tradicional moderna… moderna en el aspecto porque cambiamos la forma en que se ven las carnicerías de antes, no tenemos la carne colgada exhibida, ya no tiene sangre escurriendo, en eso hemos cambiado”, señaló Gilberto Ramírez.

Los mismos clientes te exigen cambiar, mencionó, “hay clientes que te dicen a la carne le andan las moscas, le da el polvo y otros más, a los que nosotros le pusimos oídos y por eso decidimos evolucionar, modernizar la carnicería tradicional”.

Ramírez Palacios comentó que ha sido necesario cambiar de mentalidad, porque la mayoría de las personas que se dedican a este giro, sobre todo los que ya llevan tiempo en el negocio de las carnicerías, decían mientras siga vendiendo así me quedo, si acaso, una pintadita o una lavadita y se va a ver bien, pero han llegado nuevos conceptos, nuevas empresas y es necesario adaptarse, evolucionar para competir con ellos.

La Esperanza Carnicerías

En el mes de noviembre, Gilberto Ramírez y esposa inauguraron su nuevo concepto de carnicerías y a tres meses después, trabajan primero por mantener a sus clientes, que acepten esta nueva imagen, aunque las ventas no han aumentado, se han mantenido y eso es lo importante para ellos.

“En diciembre suben las ventas para todo negocio, en enero se vuelven a acomodar, lo más importante es mantenernos, no buscamos llegar a lo más alto para después caer, buscamos ir paso a pasito pero mantenerme, tomando en cuenta, siempre nuestros pilares, los principios con los que trabaja esta carnicería”, puntualizó Gilberto Ramírez Palacios.

Finalmente invito a toda la ciudadanía en general a consumir carne fresca, “aunque no sea en mi negocio, pero que sea fresca, porque es algo que llevamos a nuestro cuerpo, no consumamos algo de segunda o tercera que al final salga más caro, que lo poco que se ahorre se vaya en gastos médiocos, esa carne es barata pero tiene conservadores, por el tiempo que es guardada, la verdad yo invitó a las personas a consumir carne fresca y si lo hacen en la Esperanza Carnicerías…mejor”

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